La diferencia está en la cubierta
En una carpa a dos aguas, la cubierta tiene dos vertientes que se unen en la cumbrera, como el tejado clásico de una nave. En una carpa poligonal, cada vertiente se divide en varios tramos con distinta inclinación. El resultado es un perfil más redondeado que sube antes y gana altura útil cerca de los laterales.

Comparativa rápida
| Aspecto | Poligonal | A dos aguas |
|---|---|---|
| Volumen interior | Mayor, sobre todo cerca de los laterales | Correcto, máximo en el centro |
| Imagen | Silueta de gran presencia | Líneas limpias y clásicas |
| Montaje | Más piezas por pórtico | Más sencillo y ágil |
| Ampliación | Por módulos en longitud | Por módulos en longitud |
| Usos típicos | Grandes eventos, pabellones, almacenes de gran luz | Ferias, logística, almacenes temporales |
Cuándo elegir una carpa poligonal
- Necesitas altura libre en una zona amplia: escenarios, iluminación colgada, estanterías altas o pistas deportivas.
- La carpa va a estar montada mucho tiempo y quieres un espacio con aspecto de edificio.
- La imagen importa: eventos corporativos, exposiciones o recintos feriales.
Cuándo elegir una carpa a dos aguas
- Buscas una solución versátil que se pueda ampliar o reconfigurar.
- El uso es logístico o de almacén y la altura del pilar ya cubre tus necesidades.
- Montas y desmontas con frecuencia, como en ferias o campañas temporales.
Lo que tienen en común
Ambas se personalizan en tres dimensiones: anchura o pórtico, longitud o fondo y altura del pilar (habitualmente 3, 4 o 5 m, también intermedias o superiores). Ambas llevan techo de lona de 850 g/m² y laterales de 650 g/m², y pueden ir con o sin laterales, con puertas, ventanas y lonas transparentes o de color.
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Cuéntanos uso, medidas aproximadas y ubicación. David Fernández te responde personalmente con una propuesta a medida.



